Con un poco de suerte, hasta le habrás dicho 'te quiero'.
Con las mismas letras, en el mismo orden, con las mismas ganas.
Con un poco de suerte, le sonreirás los besos,
le besaras la sonrisa, los párpados, el cuello, las manos.
Con el mismo deseo.
Con un poco de suerte, morderás sus pesadillas
como arañaba yo tus miedos.
Mojarás tus pestañas de alegría con sus chistes,
y las bragas con su sudor.
Con un poco de suerte, tus noches y tus días
serán dormidas y despertados, respectivamente,
por su tenue voz de encaprichado...
de niño enamorado.
Con un poco de suerte, tus gemidos no recuerden ya mis manos,
ni mis susurros de cinco letras: te amo.
Ni mis 'siempre a tu lado'.
Y tus pupilas no verán mis silencios ahogados en papel,
y tu garganta no aullará de encanto
al recordar el ritmo de nuestros corazones fusionados.
Con un poco de suerte, habrás alcanzado de nuevo la constante primavera,
y habrás formateado el disco duro de tu corazón
para que no te lata con cristales del pasado,
de esos inviernos bajo mantas de amor encriptado.
Con un poco de suerte, le habrás empapelado ya media casa con frases de canciones.
Y espero que no sean recicladas.
Y fijo que lo son.
Con un poco de suerte, tu ombligo cante ya melodías en su campo de liberación.
Y con la misma fuerza.
Y con las mismas ganas.
Y desafinando en el mismo acorde,
en el interrumpido por un beso donde tú sabes,
donde nunca nadie.
Con un poco de suerte, cosquillas en los pies,
crêpes como ayer, carreras hasta el mismo andén,
arena de Calarreona en la piel... pero con él.
Y con la misma luz en tu mirada.
Y con las mismas ganas.
Con un poco de suerte, algún días dejarás de doler,
dejará mi cabeza de intentar acariciar tus pensamientos,
dejará mi alma de anhelar tu aliento,
dejarán mis pasos de seguirte el camino,
dejarán mis lágrimas de bailarte la vida.
Con un poco de suerte, yo, empezaré a ser yo,
mí, me, conmigo, y sin ti.
Y podré decir 'te quiero'.
Con las mismas letras, en el mismo orden, con las mismas ganas.